Rechazaron destitución del juez Díaz Lacava
El Jurado de Enjuiciamiento de la Nación decidió no hacer lugar al pedido de remoción de Pablo Díaz Lacava, requerida por el Consejo de la Magistratura de la Nación “por mal desempeño de sus funciones”. También ordenó la inmediata restitución a su cargo de juez del Tribunal Oral en lo Criminal de La Pampa.
Para los integrantes del cuerpo los hechos endilgados al juez “no alcanzan a revestir la entidad, lesividad, ni gravedad exigidas para la remoción”.
En su parte resolutiva, el fallo del Jurado de Enjuiciamiento resolvió en su primer punto “No hacer lugar a la remoción de Pablo Ramiro Díaz Lacava requerida por el Consejo de la Magistratura de la Nación, en orden con el causal constitucional de ‘mal desempeño’“.
También ordenó “hacer saber al Consejo de la Magistratura lo resuelto precedentemente, para que se reintegre en sus funciones al magistrado integrante del TOF de Santa Rosa”.
Finalmente dispuso “comunicar la parte resolutiva a la Corte Suprema de Justicia de la Nación; al Consejo de la Magistratura de la Nación; al Ministerio de Justicia de la Nación; a la Cámara Nacional de Casación Penal; al Tribunal Oral Federal de La Pampa; al Juzgado Federal de Santa Rosa; y a la Administración General del Poder Judicial de la Nación a sus efectos”.
El Jurado concluyó que “la falta de oportuno encauzamiento y contención institucional ante desajustes humanos derivó en un desenlace desproporcionado que de ningún modo puede justificar la destitución de un magistrado cuya honorabilidad e idoneidad técnica permanecen indemnes”.
Con ello, el gran ganador en esta contienda judicial fue el abogado defensor Andrés Gil Domínguez, quien en su alegato expresó: “a un buen juez, sometido a ésta instancia no se lo destituye, se lo absuelve”, argumento en el que el Jury centró su fallo.
El Jury que emitió su dictamen ayer lo integraron los jueces Marcelo Bartumeu Romero y Néstor Barral, la abogada Ana Fernández, los diputados Nicolás Mayoraz (La Libertad Avanza) y Christian Zulli (Unión por la Patria) y las senadoras María Florencia López (Unión por la Patria) y María Montes de Oca (La Libertad Avanza).
El caso.
Díaz Lacava había sido denunciado por trabajadores y secretarios del Tribunal Oral Federal de La Pampa por amenazas y hostigamientos. Uno de los hechos más graves denunciados es que el juez les arrojó una piedra desde la calle que ingresó por la ventana de uno de los despachos. Muchos de ellos debieron solicitar licencia psiquiátrica a raíz del hecho.
El Consejo de la Magistratura de la Nación suspendió en el cargo y envió a juicio político a Díaz Lacava en abril pasado. En el Jury, Álvaro González y Diego Barroetaveña -integrantes del Consejo que actúan como fiscales- pidieron su destitución por mal desempeño. “Nuestra conclusión es precisa, Díaz Lacava incurrió en desórdenes de conducta que afectaron el servicio de justicia y justificaron la causal de mal desempeño establecida. ¿Quién puede trabajar en esas condiciones?”, sostuvieron los fiscales.
“Estamos ante un patrón de conducta sostenido en el tiempo, en el que la autoridad fue utilizada como una herramienta de presión, la jerarquía fue convertida en instrumento de sometimiento, y la función judicial fue desnaturalizada”, argumentaron los jueces, y afirmaron que en las audiencias “se pudieron probar los maltratos prolongados de Díaz Lacava hacia funcionarios judiciales de una forma del ejercicio de la autoridad caracterizado por la intimidación, la presión, el miedo, la humillación, la descalificación y el abuso de su posición jerárquica”.
Consideraron que esas conductas “configuraron en su conjunto un causal de mal desempeño”, y que su reiteración indica “un grave desorden de conducta, un abuso sistemático de la autoridad y una afectación directa al servicio de Justicia”.
“Un buen juez”.
El alegato del defensor del juez Díaz Lacava, Gil Domínguez, se centró en dos ejes: los buenos antecedentes de su defendido en distintos ámbitos judiciales que los reconocen “como un buen juez”; y los efectos de la pandemia que alteraron los comportamientos de todos los involucrados.
“Díaz Lacava es un gran juez y tiene un altísimo nivel de autoexigencia, que lo trasladó en todos los ámbitos laborales donde se desempeñó. Y esta característica perfeccionista, después de la pandemia y el regreso a la presencialidad se volvió intensa, relevante, compleja generó un conflicto laboral y afectaciones a un grupo de personas”, expresó durante el alegato.
Gil Domínguez cerró señalando que Díaz Lacava “es un buen juez que se equivocó, tuvo inconvenientes, no midió todos los efectos que a todos nosotros nos causó la pandemia, pero es un buen juez, y a un buen juez, sometido a esta instancia no se lo destituye, se lo absuelve”.
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