“Ziliotto podría ser un gran presidente”
El ex presidente Alberto Fernández ponderó ayer a la mañana el rol del gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, y lo consideró como un buen candidato para ser presidente de la Nación. "Ziliotto es un gran gobernador, con todas las letras, y podría ser un gran presidente", destacó en una extensa entrevista mantenida con periodistas de El Aire de la Mañana (Radio Noticias FM 99.5).
Fernández afirmó que nuestra provincia constituye una muestra de que es posible combinar equilibrio fiscal con promoción de la industria, el mercado interno y el trabajo.
Luego elogió al actual gobernador: “Sergio Ziliotto es un gran gobernador con todas las letras que podría ser un gran presidente”, sostuvo. Para Fernández, el desafío del peronismo consiste precisamente en contribuir a que dirigentes de ese tipo tengan mayor visibilidad nacional. “Tenemos que hacer lo que yo estoy haciendo en este momento: ayudar a ponerlo en el escenario nacional”, afirmó.
Justicia.
El ex mandatario sostuvo que existe un problema particularmente concentrado en la Justicia Federal y en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. “Hay una lógica de funcionamiento de responder a los poderes fácticos antes que a los deberes institucionales”, afirmó.
En ese sentido, mencionó a los medios de comunicación y a las grandes empresas como parte de esos sectores de poder y sostuvo que determinados fallos judiciales muestran criterios diferentes según quién sea el involucrado.
Fernández cuestionó particularmente el criterio aplicado en distintas causas vinculadas con funcionarios y empresarios y sostuvo que esas decisiones terminan generando antecedentes. “Cada vez que se fijan estas definiciones se fija lo que se llama jurisprudencia, y eso se va a aplicar un día de mañana a cualquiera”, señaló.
Como ejemplo citó el caso de Cristina Fernández, que fue condenada porque “no podía no saber” de las irregularidades en las licitaciones de Vialidad Nacional, y el empresario Paolo Rocca, que fue exculpado del presunto pago de coimas de su empresa, Techint, en la causa Cuadernos, porque no sabía del proceder de sus empleados jerárquicos.
Acusación.
Durante la entrevista, Fernández también se refirió extensamente a la causa en la que está procesado por una denuncia de violencia de género presentada por su ex pareja Fabiola Yáñez.
El expresidente cuestionó la actuación del juez Julián Ercolini y sostuvo que ese magistrado no estaba en condiciones de intervenir en la investigación. Según explicó, luego de que Ercolini fuera apartado, comenzó una nueva etapa de la causa bajo la intervención del juez Daniel Rafecas. Fernández afirmó que la Cámara Federal ordenó al nuevo magistrado realizar medidas de prueba que habían sido solicitadas por su defensa y no habían sido producidas por el magistrado anterior.
También denunció haber sido víctima de una campaña de desprestigio y rechazó las acusaciones de violencia contra la madre de su hijo. De hecho insistió en que tiene pruebas que acreditan que la lesión en el ojo de Yáñez fue provocada por un tratamiento estético. “Durante un año y medio jamás fui consultado por un medio para ver si lo que ella decía era cierto”, afirmó.
El exmandatario sostuvo que esa cobertura contribuyó a instalar sobre su persona la imagen de un hombre violento y aseguró personajes cuestionables como Fernando Cerimedo, hoy detenido en Bolivia, y Javier Negre le dieron un trabajo en España a su ex esposa, algo que ligó a las acusaciones que la mujer realizó en su contra.
El ascenso de Milei.
Consultado sobre el triunfo de Javier Milei en las elecciones de 2023 y la derrota de Sergio Massa, Fernández rechazó la idea de que su gobierno haya sido el único factor determinante del resultado. “Hay un cansancio con nuestra generación que hay que admitirlo”, sostuvo. También reconoció que las internas dentro del gobierno fueron “muy dañinas”.
Fernández recordó que su administración terminó con una inflación anual superior al 200 %, aunque cuestionó que toda la responsabilidad por ese resultado sea atribuida a su gobierno. En particular, mencionó el impacto de la sequía y la pérdida de ingresos por exportaciones.
También defendió las medidas adoptadas durante la pandemia de coronavirus y sostuvo que la Argentina tuvo, según su interpretación, un desempeño sanitario mejor que el que habitualmente se reconoce.
De su gestión, Fernández destacó el sostenimiento de los salarios y el empleo durante la pandemia, el crecimiento de la industria, la obra pública, la construcción de viviendas y el nivel de desocupación. “Un presidente timorato no deja al país con una industria que está usando el 70% de su capacidad instalada”, afirmó.
Kirchnerista.
El ex presidente dijo que no tendría problemas en visitar a Cristina Kirchner en San José 1111 a pesar de las diferencias políticas que mantiene con ella. “Claramente la visitaría”, afirmó.
Fernández planteó que la generación que llegó al poder con Néstor Kirchner en 2003 “ha cumplido un ciclo”. Aclaró que eso no significa que el kirchnerismo haya desaparecido, pero sí que debe producirse una renovación. “Yo seguiré siendo kirchnerista toda mi vida”, afirmó.
Para Fernández, la renovación no debe consistir simplemente en colocar dirigentes jóvenes o buscar figuras provenientes de las redes sociales. Por el contrario, consideró que deben emerger dirigentes con experiencia de gestión que todavía no tengan una fuerte exposición nacional.
Vicentin y la intervención.
Otro de los temas abordados por el ex presidente Alberto Fernández fue la intervención de Vicentin durante su gobierno, una de las decisiones que generó mayor controversia durante su presidencia.
Fernández defendió aquella medida y sostuvo que su intención era que el Estado pudiera intervenir en una empresa considerada estratégica dentro del sector agroexportador.
Explicó que posteriormente, a partir de información que recibió durante la intervención, tomó conocimiento de un entramado societario mucho más complejo del que inicialmente conocía.“Yo evidentemente tenía información insuficiente”, reconoció.
El expresidente sostuvo que la decisión de avanzar luego mediante el mecanismo conocido como cramdown buscaba evitar que el Estado terminara pagando una compensación a los accionistas y permitiera, al mismo tiempo, capitalizar parte de las acreencias públicas.
Fernández responsabilizó al gobierno posterior por haber abandonado esa estrategia y aseguró que la decisión de retroceder no significó, desde su perspectiva, un error. “Fue cuidar el dinero público y que no termine en manos de unos sinvergüenzas”, afirmó.
“La deuda con el FMI es un cáncer”.
Alberto Fernández volvió a cuestionar el papel del Fondo Monetario Internacional y sostuvo que el organismo condiciona la autonomía de los países. “El Fondo Monetario para mí es un cáncer para el argentino. Es una cosa espantosa”, afirmó.
Reconoció que la deuda fue contraída por un gobierno elegido democráticamente y consideró que eso dificulta plantear una discusión sobre su legitimidad.
En cambio, cuestionó los procedimientos utilizados para concretar el endeudamiento y recordó que había denunciado judicialmente la operación.
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