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Con la fuerza de un pionero

Redacción 17/10/2026 - 08.20.hs

Daniel Geringer mantiene la vigencia de uno de los gimnasios con más trayectoria en la ciudad. Desde hace más de 30 años en “Clásico” se encuentra el mejor espacio para cada demanda, necesidad o búsqueda de bienestar o de mejor rendimiento físico.

 

“¿Y ahora con qué sigo?”, pregunta ‘Pelusa’, que carga con dos pesas chicas en sus manos y a pura sonrisa se predispone para el próximo ejercicio. Tiene 84 años y cumple con la rutina que Daniel le marcó como una hoja de ruta para, a su edad, moverse, mantenerse activo y también socializar en uno de los distintos beneficios que brinda un lugar que tiene el sello de precursor.

 

“Hace 31 años que estamos, primero en la calle González, luego en la Quintana y desde hace una década acá”, dice Daniel Geringer sobre su ‘Gimnasio Clásico’, ubicado en la calle Juan B. Justo 337, un espacio ubicado en el centro santarroseño al que se llega tras recorrer un pasillo hasta la puerta que se abre a un enorme galpón con una gran cantidad y variedad de máquinas y equipos de fuerza.

 

Geringer tiene un largo recorrido en lo relacionado al físico y la fuerza. Desde chico se sintió atraído por ese universo. “Leía alguna que otra revista que llegaba en ese momento y me fui metiendo con la información que encontraba o que había disponible. Hice un curso de instructor y en el ’92 me capacité en Bahía Blanca como profesor de fisiculturismo”, recordó en la charla con LA ARENA sobre una etapa en la que su nombre era noticia de manera recurrente porque junto a su pareja, Marcela Monsalvo, fue un destacado cultor de esa disciplina deportiva.

 

“En ese momento casi nadie hacía fisicoculturismo acá y con mi pareja competimos mucho. En mi caso fui cuatro veces campeón y ella en cinco oportunidades, además de títulos que logramos como pareja. Pero ella siempre me insistía en que tenía que abrirme hacia a este lado de lo que es un gimnasio así que en el ’95 inauguramos ya con el nombre de Gimnasio Clásico. Mi suegro tenía un taller de chapa y pintura y ahí iba armando algunas máquinas, así que me tiré a la pileta y abrí. Por suerte me empezaron a acompañar y acá estamos”, recuerda acerca de una etapa en la que los gimnasios no tenían la popularidad y presencia de este tiempo, que están en pleno auge de la mano de los cambios sociales en los estilos y expectativas de vida.

 

“El trabajo de fuerza ayuda mucho a mejorar la calidad de vida, pero además a cierta edad también otorga la posibilidad de seguir interactuando en lo social. Eso es muy importante, lo digo para la gente más grande pero obviamente que abarca a todos. Hoy la mayoría se ve absorbida por las redes sociales y las pantallas, entonces fijarse una rutina, venir, trabajar sobre el cuerpo y la fuerza motiva un montón de muchas cosas más”, remarca Daniel mientras recibe las consultas sobre qué cantidad de peso agregar o cuántas repiticiones son necesarias en un ejercicio determinado.

 

“Esa creo que es la mayor responsabilidad que uno puede tener: hacerse cargo del lugar y estar atento, hacer un seguimiento, corregir. No podés dejar que la gente venga y después la dejás que haga algo sin que vos observes y, si es necesario, intervengas. Es como que vayas a un taller a llevar tu auto y el mecánico te diga ‘ahí tenés las herramientas, arreglalo’. Es todo lo contrario, uno tiene una responsabilidad que hay que asumir siempre”, establece Daniel respecto a cuál es su método de trabajo.

 

Temporada fuerte.

 

Daniel y Marcela tienen tres hijos. El varón, que es el mayor, vive desde hace tiempo en otro país mientras que las hijas estudian carreras universitarias fuera de la provincia. El gimnasio abre de lunes a viernes de 14 a 21 mientras que por la mañana no está abierto sólo martes y jueves. Durante los fines de semana, Geringer se desconecta y se dedica a las abejas ya que tiene colmenas. Pero un ojo siempre está mirando hacia el gimnasio.

 

“Uno nunca se desvincula del todo. Vas mirando si hacen falta máquinas, analizás cómo está cada detalle, los cuidados del lugar. Un amigo tiene una metalúrgica así que ahí fabrico algunas máquinas, en fin; hace 31 años que estamos y es nuestro espacio, por eso queremos que la gente se sienta cómoda y encuentre lo mejor”.

 

A “Clásico” concurren adolescentes desde los 16 años hasta adultos mayores que están cerca de los ’90. El abanico es muy grande en una época donde la vida sana, los hábitos saludables y, sobre todo, el ejercicio físico, están en todas las recomendaciones médicas y científicas.

 

“Estamos en la época fuerte. A partir de agosto y septiembre la gente empieza a venir en mayor cantidad porque quieren verse bien en el verano, de todas maneras siempre hay movimiento, por supuesto que hay quienes vienen desde hace mucho tiempo y otra a la que nosotros llamamos golondrina porque vienen por temporada. Lo importante es que cada persona encuentre lo que viene a buscar. Cuando alguien se acerca lo que hago es charlar y ver qué necesidad tiene y luego se hace un periodo de adaptación para ir evaluando”.

 

‘Pelusa’ completó otra parte de la rutina, se hidrata con agua y hace una pausa mientras charla con una joven que recién llegó y se prepara para iniciar su mapa de ruta. Movimiento, ejercicio y socialización, el resumen de una jornada que se convirtió en un clásico para quien busca algo específico pero sobre todo, bienestar.

 

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