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El 75 % de los argentinos ajusta gastos esenciales para tener techo

Redacción 06/10/2026 - 00.09.hs

Un informe global de Hábitat para la Humanidad Internacional, basado en una encuesta a más de 30 mil personas en 22 países -incluida Argentina-, revela una realidad preocupante: el costo de la vivienda no solo se mide en pesos, sino también en sacrificios invisibles que afectan la calidad de vida.

 

El 75 % de las personas encuestadas a nivel mundial admitió haber recortado al menos un gasto esencial para poder pagar su vivienda. En Argentina, el 42 % de la población no está satisfecha con su situación habitacional. El informe muestra que el 33 % de los hogares ha reducido el gasto en alimentos, el 32 % ha usado ahorros o fondos de emergencia y el 13 % ha postergado o evitado la atención médica. “Algunos meses toca priorizar unas cosas sobre otras. Pagas una factura, pero dejas otra pendiente. Esa es la realidad”, confiesa Joanette, una de las protagonistas del estudio.

 

La presión de la vivienda se traduce en estrés: el 35 % de las personas la identifica como una de sus principales fuentes de preocupación. El 89 % reconoce que una vivienda adecuada favorece la salud mental, pero casi la mitad teme que un imprevisto -como una enfermedad o la pérdida del empleo- ponga en riesgo su hogar. Entre los grupos de bajos ingresos, ese temor asciende al 55 por ciento.

 

La salud física tampoco queda al margen. El 23 % de los encuestados afirma que su vivienda podría afectar negativamente su salud, cifra que sube al 29 % entre los sectores más vulnerables. Problemas como humedad, moho, hacinamiento y falta de servicios básicos son moneda corriente y afectan especialmente a niños y adultos mayores.

 

Cuatro de cada diez personas aceptan riesgos en la seguridad de su vivienda porque no pueden acceder a opciones más seguras. El 18 % no se siente protegido frente a fenómenos climáticos extremos, como inundaciones o calor intenso, una preocupación creciente en regiones como La Pampa, donde el cambio climático ya se hace sentir.

 

La falta de privacidad y la imposibilidad de reclamar mejoras por miedo a represalias agravan la situación. El 21 % de los encuestados siente que no tiene suficiente privacidad en su hogar, y la mitad teme que las autoridades no respondan con rapidez ante una emergencia.

 

Postergar proyectos.

 

El 56 % de las personas afirma que los gastos habitacionales dificultan la posibilidad de formar una familia. Entre padres y madres, el 58 % teme que estos costos restrinjan las oportunidades de sus hijos. La aspiración de ser propietario sigue viva, pero el 81 % reconoce que el aumento de precios hace cada vez más difícil acceder a una vivienda propia.

 

En Argentina, el 26 % de quienes no son propietarios no espera llegar a serlo nunca. Las barreras son concretas: precios elevados, ingresos insuficientes y falta de ahorros para el pago inicial.

 

Lejos de reclamar promesas abstractas, la gente exige soluciones prácticas: viviendas asequibles, acceso a créditos justos, apoyo para reparaciones y mayor protección para inquilinos. El 77 % vería con buenos ojos más viviendas sociales o asequibles en su barrio. La mayoría señala a los gobiernos como principales responsables de liderar el cambio, pero reconoce que la solución requiere el compromiso de todos: Estado, sector privado, organizaciones y comunidad.

 

El informe concluye que la vivienda debe ser una prioridad pública, con políticas claras, inversión sostenida y datos que reflejen la experiencia real de las personas.

 

Hábitat para la Humanidad Internacional es una organización sin fines de lucro que, desde hace 50 años, trabaja para que todas las personas tengan un lugar digno donde vivir. Construye, mejora y financia viviendas, impulsa investigaciones sobre el impacto de la vivienda en la salud y el bienestar, y promueve acciones colectivas junto a gobiernos, empresas y comunidades para garantizar hogares seguros, asequibles y estables en todo el mundo.

 

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