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Pablo Giesenow se reencontró con “los ángeles que me salvaron la vida”

Redaccion Avances 12/10/2026 - 21.00.hs

(Eduardo Castex / Corresponsal) El abogado cordobés Pablo Giesenow tuvo un emotivo reencuentro, en una charla motivadora que brindó en esta localidad, con los bomberos voluntarios de Winifreda que lo auxiliaron cuando sufrió un gravísimo accidente donde perdió las dos piernas, tras impactar contra un guardarraíl en la ruta nacional 35, en la zona de la “Laguna El Guanaco”, entre Santa Rosa y Winifreda. “Para mí no había otra alternativa que equiparme con prótesis y después todo se fue dando todo naturalmente e incorporando habilidades que llegar a hacer un montón de cosas”, transmitió al público en una confitería céntrica.

 

La vida de Pablo Giesenow tuvo un cambio rotundo el 22 de enero de 2015, cuando viajaba desde Córdoba hacia Las Heras (Santa Cruz) para visitar a sus padres. La intención era "darle una sorpresa” a su padre en el día de su cumpleaños. Pero, lo sorprendió una lluvia torrencial entre Winifreda y Santa Rosa, donde el vehículo hizo “aquaplaning”, perdió el control, dio varios trompos y chocó.

 

El guardarraíl de la ruta 35 atravesó el rodado y le provocó la amputación de ambas piernas. Fue auxiliado el comisionista winifredense Sergio Resler, quien corrió varios kilómetros para “tener señal” en el celular y dar aviso a la ambulancia y bomberos voluntarios de su localidad. “En el accidente nunca perdí la conciencia. Y advertí que me faltaba una pierna y la otra me dolía mucho pero no podía ver mucho más. Recibí ayuda inmediata de Sergio que me hizo los primeros auxilios y llamo a la ambulancia y los bomberos, y después los bomberos de Winifreda con ese equipo medico y los policías que trabajaron esa noche, son los ángeles que se me cruzaron y me salvaron la vida”, aseguró en la charla.

 

Acompañando el relato, aparecieron Juan Schiebelbein (oficial auxiliar retirado), Roberto Sacco (comandante mayor) y Gustavo Arias (sargento primero), que viajaron desde Winifreda para acompañar al disertante en la charla que brindó en el marco de Expo Castex 2026. Hubo aplausos y abrazos emotivos, que conmovieron a los asistentes.

 

“Nosotros ya nos habíamos encontrado en otras charlas. La primera creo que fue en Carhué. Después la familia de Pablo estuvo en el Cuartel y también nos habíamos reunido en otras ocasiones”, explicó Sacco.

 

 

Un luchador.

 

Giesenow aseguró -días atrás- que se encontraba “feliz” de estar en Eduardo Castex, en una localidad cercana a donde se produjo el accidente “que marcó el cambio de rumbo de mi vida”.

 

“Cuando se produjo el accidente era un joven abogado de 37 años, que era papá de Maxi de 13 años y Delfi de 9 años, y mi vida profesional se desarrollaba como abogado y trabajando en el Tribunal de Cuentas de Córdoba. El deporte que más practiqué fue el fútbol, siempre amateur y por diversión, pero con mucha pasión y disfrute”, narró.

 

“Eso -continuó- tuvo importancia aquella noche del 22 de enero de 2015, porque en la zona de El Guanaco perdí mucha sangre además de mis dos piernas, y la condición física y el buen estado de salid hizo que pudiera sobrevivir y permitió que hoy pudiera estar nuevamente acá”.

 

Post siniestro vial, Giesenow concentró sus fuerzas en la rehabilitación, y pudo colocarse las prótesis. Y así volvió a caminar, pero pretendía practicar deportes, y para eso consiguió unas prótesis similares a las del atleta Oscar Pistorius. Así volvió a jugar al fútbol, andar en bicicleta, jugar al tenis y pádel, aprendió a esquiar y hasta ascendió al Aconcagua y otros cerros conocidos del país.

 

También escribió el libro “Corré tus límites”, y ya lo presentó en Córdoba, en la Feria Internacional del Libro y recientemente asistió a la Feria Iberoamericana del Libro en Resistencia.

 

“Me ayuda tener un equipo fuerte alrededor, una familia muy fuerte y cercana, que al día de hoy me acompañan. Además de mis hijos y amigos, tengo fuerza de voluntad, y lo que alimenta ese motor es el combustible humano de quienes me rodean”, aseguró en Eduardo Castex.

 

 

-¿Cómo se sobrepuso a la inicial pérdida de autonomía?

 

-Es complicado porque siempre tuve una vida muy activa y después estar varios meses sentado en una silla de ruedas fue difícil, pero sabia que lo iba a resolver y que iba a seguir adelante haciendo muchas cosas, quizás no tantas como las que hoy en día puedo hacer. Fue un paréntesis en mi vida que me ayudó para resetearme y seguir adelante. Para mí no había otra alternativa que equiparme con prótesis y se fue dando todo naturalmente e incorporando habilidades que llegaron a hacer un montón de cosas.

 

 

Según el entrevistado, el siniestro le permitió “darse cuenta el valor que tiene la vida y la posibilidad de seguir adelante está dado por conservar la vitalidad y lograr superar obstáculos que antes eran cosas simples y cotidianas, y eso te va dando fortaleza extra y te enseña a valorar las cosas cotidianas, y convencido que luchar es el camino, porque quedarme en el papel de victima y llorando, no tenía sentido y no me hubiera llevando a nada. Por eso el libro que pretende dejar una especie de caja de herramientas para que todos lo tengamos a mano cuando la vida nos desafié”, concluyó.

 

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